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martes, abril 01, 2008

Historias de la (no tan) puta mili 3

Esto lo hace ahora una maquina (menos mal)

Puedes leer las anteriores aqui y aqui.

Me habia quedado en que una noche hicimos acampada al raso. El mando nos dijo que teniamos cinco minutos para prepararnos un refugio con el poncho, pero la zona en la que estabamos, aparte de estar llena de pedruscos enormes, y estar completamente a oscuras hizo que ni me lo planteara. Saque el saco de la mochila, y tal y como estaba, usando el macuto de almohada, me meti a intentar dormir. No pegaria ojo mas de dos horas en trocitos de 20 minutos, y eso con suerte. El frio no dejaba dormir a gusto, las piedras que se clavan en el culo tampoco, y el gracioso del Capitan que anteriormente nos habia separado en dos grupos y tenia pensado hacer un ataque a la noche, tampoco dejaba dormir.

Fueron varias las veces que se dio la voz de alarma en nuestro campamento, por llamarlo de alguna manera. Si bien las dos primeras sali del saco con el Cetme preparado (eso si, con el seguro puesto y el primer cartucho de fogueo) a partir de la tercera decidi que si nos iban a atacar que lo hicieran, ya me despertaria cuando alguien me diera un pisoton o me despertara el sargento para meterme cinco dias de arresto. No paso ni lo uno ni lo otro. Cuando serian las 6:30 o 7:00 nos levantamos, nos juntamos los dos grupos y nos llevaron hasta una zona donde estaba la cocina de campaña que nos daria un pequeño pero caliente y reconstituyente desayuno. Nunca en mi vida habia sentido tanto frio, y ademas notaba el frio en los huesos. Esto fue por no hacerme el refugio con el poncho, ya que todo el rocio de la mañana estaba por encima de mi saco de dormir y claro, de ahí mi frio.

Con caras de zombie y el cuerpo molido nos dirigimos al cuartel, al menos ese dia nos dejaron un poco a nuestro aire y pudimos descansar, pero la gracieta del Capitan de sacarnos por la noche y hacernos dormir al raso no se olvida, no señor.

Dos cosas a destacar, nos teniamos que meter en el saco con el Cetme, no solo por la humedad, sino porque si se te perdia o te lo robaban, te caia un paquete bien grande, no recuerdo si incluso habia penas de prision militar en este caso. Otra cosilla es que no os recomiendo dormir con botas al raso. Si alguien me hubiese pisado el pie, probablemente habria perdido un par de dos, dios que frio solo de recordarlo.

viernes, enero 25, 2008

Historias de la (no tan) puta mili 2


Vuelvo cual abuelo Cebolleta a continuar con mis historias de la mili. Lo habia dejado en mi primer dia del cuartel, asi que empezemos con el segundo y el reparto del uniforme.

No recuerdo muy bien el horario, si teniamos que estar alli a las 7 de la mañana o a las 8, y es que a esa hora se tocaba la corneta porque se izaba la bandera. Fueras como fueras y estuvieras donde estuvieras en el cuartel, cuando oias ese toque de corneta tenias que ponerte firmes, aunque lo normal era que nos sacaran a formar para que no nos quedaramos tocandonos los cojones en las camaretas. Pero bueno empezemos con el segundo dia.

Llego alli tras haber cogido el primer autobus que salia hacia Mungia, nos mandan formar, mas o menos ya sabiamos, y cuando termina todo el tinglado de la izada de bandera y tal, nos llevan hasta el almacen. Alli hacemos cola para ir dando nuestras tallas y recogiendo el material, dos uniformes de faena, dos monos de trabajo, dos pares de calcetines gruesos y dos pares de calcetinos finos, dos clazoncillos (que no llegue a usar nunca), dos camisetas con la insignia del Ejercito de Tierra que creo que aun tengo por ahi, un poncho, un abrigo y par de botas. Y aqui es donde casi consigo libarme o al menos que me rebajaran de botas y pasarme toda la mili en deportivas.
Cuando me pruebo las botas del menor numero que habia (yo calzo un 38) veo que me vienen grandes, el pie me baila y me queda bastante hueco. Se lo comento al capitan que estaba en el almacen y manda a un soldado buscar botas mas pequeñas. El soldado se tira un buen rato pero no tienen numeros mas pequeños. Yo ya me las veia muy feliz pensando que me libraria por no ser apto para el servicio, ya que no habia material de mi tamaño, pero no, de eso nada. Viene el capitan al de un buen rato y me dice que no hay numero mas pequeños asi que me tendre que poner dos pares de calcetines, con las consiguientes ampollas y dolor de pies. Asi que pase toda la mili pinchandome las ampollas y con los pies sudados.

Con todo el material que nos habian dado nos llevan hasta la compañia del Campamento, que como comente en el anterior post es el edificio con taquillas donde nos cambiabamos y pasabamos las horas muertas, aunque durante el campamento tienes poco tiempo libre. Ese mismo dia, ya todos vestidos como militares nos repartieron los Cetmes (los cuales eran en su modelo viejo que pesaban 5 kilos) y venga al campo a dar barrigazos y a tirarnos al barro.

Durante el tiempo que dura el campamento, creo que era mes y medio o dos meses, saliamos al monte, nos enseñaban a cubrirnos y a atacar en distintas formaciones (paralelo, guerrilla, por binomios...) a montar y desmontar el cetme (como en La Chaqueta Metalica) lo mismo con las tiendas de campaña (y habia que montarla en menos de 5 minutos) ibamos al tiro a disparar y haciamos la pista americana (eso de ir corriendo engancharse a cuerdas, saltar agujeros llenos de agua y barro...) y por supuesto nos enseñaron a desfilar, un dia y otro dia y otro dia, hasta que ya te es tan sencillo llevar el paso que lo dificil es llevarlo mal. Como quien dice esa es la parte mas jodida de la mili, luego ya te tocas los cojones.

Cierto dia estando todavia en el campamento nos dicen que vamos hacer una salida nocturna, es decir, que ese dia no volviamos a casa a dormir, nos quedariamos alli, pero tampoco dormiriamos en el cuartel, sino que nos iriamos al monte de marcha (no me refiero de fiesta, sino de marcha de andar, pero andar muuuuchos kilometros) a todo esto con el equipo completo, es decir la mochila, el saco de dormir, la esterilla, el Cetme (cargado!!!) y toda la porqueria que llevabamos en la mochila. En total esta pesaba unos 15 kilos, que no son muchos para ir de la vuelta de la esquina hasta casa, pero toda la tarde y la noche con ello a la espalda te deja reventado. Ademas nos meten por un riachuelo cuando ya esta oscuro y las caidas y tropezones eran constantes, alguno se metio a dormir al saco empapado de ariba a abajo, yo afortunadamente llegue casi seco. En un momento de la noche nos dice el capitan, la mitad de la compañia que se vaya con el cabo y el resto que me siga. Nos lleva hasta una zona bastante llena de piedras y nos dice, teneis diez minutos para haceros un refugio con el poncho y meteros a dormir. Como no se veia ni un carajo, ni me prepare el refugio ni nada, asi que echo el saco al suelo y ale a dormir, o a intentarlo, porque esa noche tenian preparada una sorpresa en forma de asalto, pero como esto se alarga demasiado, lo contare otro dia.

viernes, enero 11, 2008

Historias de la (no tan) puta mili


Emulando al amigo Jokin os contare mis vivencias cuando realice el servicio a la patria (por no llamarlo "perdida de tiempo") He de aclarar que Jokin lo que cuenta es su vida como abogado, de mis amigos fui el unico que hizo la mili, y lo mismo puedo decir de mi familia, el unico primo (vease los dos significados) que la ha hecho he sido yo. ¿Pringao? Pues no, la verdad es que fui porque yo quise, ya que podria haber objetado cualquier cosa (y teniendo familiares medicos pues no iba a ser dificil librarse)

Corria el año 1997, la imagen se torna sepia, y va a pequeños saltos, una planta rodadora cruza la pantalla y ..... vale ya os haceis una idea de que ha pasado tiempo de aquello. Por aquel entonces yo seguia apuntado al institulo Miguel de Unamuno en su clases nocturnas, pero sinceramente, ni siquiera iba. Por aquella epoca mi madre esta con una depresion debido a que mi hermana mayor habia ido a estudiar a Alicante. Aparte de eso se le sumaron algunas otras cosillas, pero la cuestion es que la mujer no tenia ni ganas de levantarse de la cama. Viendo que no me convertiria en presidente del BBVA, decidi dejar de lado los estudios para ayudar a mi madre con la casa. Ademas como solo iba a las noches a clase (cuando iba) tenia las mañanas libres para recoger la casa, preparar la comida y bajar al supermercado para hacer la compra. Otras veces lo que me tocaba era planchar, pero esas fueron las menos, ya que al ver mi madre como dejaba las camisas de mi padre, lo mejor es que lo hiciera una profesional, es decir, ella, y yo, el amateur me dedicara a cosas mejos "peligrosas"

Por aquella epoca me tocaba hacer los papeles para la renovacion de prorroga, pero al ir recuperandose mi madre, y como entonces era un poco rebelde (wei!), me insinuo si queria hacer la mili. Al principio no era algo que me ilusionara, pero luego lo vi como una nueva experiencia, y si ademas me tocaba fuera, un primer paso para ir saliendo de casa, y para ir cogiendo responsabilidades, lo que se llama madurar. Asi que al final no renove los papeles.
A finales de ese año se realizaba el sorteo para decidir los destinos y como habia muchos mas apuntados para hacer la mili, que las plazas que habia, algunos se libraron. No fue este mi caso.

Me toco hacer el servivio militar en Mungia, una localidad de Vizcaya a una media hora de Bilbao, lo que me vendria muy bien porque asi podria volver a casa de mis padres a dormir.

Llego 1998, y yo formaba parte del primer reemplazo de ese año, lo que significaba que empezaba mi vida militar en Febrero y no acabaria hasta Octubre, al menos lo que es campamento y cuartel, luego estas dos años mas en la reserva, pero ya como civil. Asi que tenia el verano jodido, pero al menos las navidades las pasaria con mi familia.

No recuerdo el dia exacto, pero en Febrero me llevo mi padre el primer dia (por aquel entonces andaba aun en la autoescuela) y alli me dejo. Pase el puesto de vigilancia y me llevaron hasta un pabellon, donde lo primero que hicieron fue decirnos que nos pusieramos firmes. Joder, si por aquel entonces no sabia ni como era eso, simplemente nos poniamos como en las peliculas americanas tiesos como un palo y contestabamos "Señor, si señor". No se quien seria el primero en decirlo, pero la bronca que le cayo fue de ordago. "Eso solo lo dicen en las peliculas americanas, aqui se responde ¡A sus ordenes mi sargento!"

Tras comernos la primera bronca nos iban pasando por una sala donde nos pegaban un corte de pelo al estilo militar, es decir sin personalidad alguna y todos al 1 o al 2. Cuando ya estabamos todos pelados nos llevaron al paso (o eso intentabamos todos) hasta la compañia de Campamento, que no era mas que un barracon con taquillas donde pasariamos los tres primeros meses aprendiendo lo basico para ser un soldado español.

Cuando pensabamos que estariamos un rato tranquilo empezamos a oir gritos, "A formar, todo el mundo fuera, venga nenazas no tenemos todo el dia" Salimos todos a tropel acojonados, pensando que era nuestro primer dia y ya nos iba a caer un paquete. Ninguno sabia como habia que ponerse para formar, asi que tras un espectaculo lamentable el cabo que estaba al mando en ese momento (que era otro chaval haciendo la mili) nos explico como hacerlo. "A ver mariquitas, levantad el brazo izquiero y que la punta de vuestro dedos toque el hombro del de delante, y lo mismo con el de vuestra izquierda, asi tendreis la compañia formada" Logicamente algunos tenemos los brazos mas pequeños que otros, asi que esta forma era valida, pero siempre tenias que rectificar un poco para no quedar descuadrado si eras muy pequeño como en mi caso, o tenias brazos de orangutan como algun otro que habia por alli.

Todo esto lo hicimos vestidos de civil, es decir con la ropa que llevabamos cada uno, lo que hacia que aquello fuera bastante patetico y triste. No sabiamos marcar el paso, no sabiamos como contestar a los mandos, no pareciamos soldados, no lo eramos!!! Pero habia algo que si haciamos igual que todos los reemplazos que llegaban, que era acojonarnos pensando que estariamos 9 meses oyendo gritos y sin saber que hacer.
Nos enseñaron un poco el cuartel y nos dieron las vacunas pertinentes (las cuales te dejan tres dias baldado, si al menos fueran suero supersoldado...) y nos largaron para casa.

Al dia siguiente nos darian el uniforme y las botas, casi me libro de hacer la mili por esto, pero ya os lo contare otro dia.

El infierno acababa de empezar (luego resulto que no fue para tanto)